ESQUEMA R (2° PARTE): METAFORA PATERNA Y LOGICA FUNDACIONAL

Autor: Lic. Roberto Torres

El esquema R articula los registros simbólico, imaginario y la realidad, y la función paterna como agente operativo de la ley, lo que repercute en la dinámica neurótica, luego con la modificación de este esquema con el Esquema I, vamos a pensar la psicosis.

 

Empecemos por los orígenes de la subjetividad:

 

El Complejo de Edipo reelaboración a partir de la lógica significante, implica que un sujeto transita por un tiempo de definiciones, momento fundamental de la tramitación ontológica de su vida, punto de inflexión, paso de un origen mítico (poblado de montajes incestuosos)  a la constitución estructural, histórica y legalizada de su existencia. En este momento de pasaje es donde el niño se pregunta por la realidad de lo que vive al sentirse interpelado en su Ser, ¿Qué soy? ¿Qué quiere el Otro? ¿Qué me quiere? Etc. Prevalencia de un tiempo resolutivo, donde se pone en escena el drama humano de la instauración de la ley, proceso constituyente que permite la inscripción en el gran libro de la humanidad, a partir de la incorporación de la instancia del lenguaje como maquinaria de ligadura.

 

Hay un Destino en juego acechante a partir del imperativo genealógico (vector de transmisión entre las generaciones) que se realiza a través de la línea filiatoria (vector descendente Padre-hijo) donde se ensambla una singularidad, en proceso,  con el universal del mandato de la especie, para que lo esencial de la Estructura permanezca y se reproduzca.

 

Estamos recreando el anudamiento esencial de la matriz humana y su articulación dialéctica de cada singularidad que debe estar a la altura de los mandatos, que abren un lugar para su existencia y un punto de apoyo desde donde poder focalizar la Referencia que marca los puntos cardinales de La Realidad. Esta Realidad es percibida como consistencia precaria, que se puede desmoronar si la red tejida desde la trascendencia (Ley)  no sostiene su entramado,  mandato que marca cuales son los elementos que pueden entrar en el gran juego de lo humano, y cuáles deben ser excluidos, vía represión, en lo inconsciente. Este es el gran Reto de lo humano y su resolución marcará el destino de cada sujeto.

 

El sujeto padece la Marca, herida narcisista,  que implica que para ganar un lugar legalizado que le permita situar su existencia, debe perder algo (un resto valioso del universo prohibido de goce).

 

El nombre del padre, a través de la realización de la metáfora fundante se trasnforma en ese Agente esencial, el castrador incastrable, que permite una nueva y definitiva ley de composición de los elementos en juego, este Nombre del Padre ex-siste al conjunto (separado), lo que lpermite, en su diferencia, dar consistencia al propio conjunto, como si fuera un hilo invisible que va conectando todo los elementos entre sí, dando legalidad a sus tramitaciones, las que permiten para cada sujeto la construcción de sentido-significación y poder comunicarse con el otro-semejante con las dificultades propias de los malentendidos pero sin fisura ominosa.

 

Desde este nivel de análisis tenemos la operatoria paterna que permite a través de una sustitución significante la producción de una nueva significación, quedando reprimido el significante materno como resultado de la interdicción del  Nombre del Padre.

 

Este efecto genera un salto cualitativo, que del devenir metonímico de las representaciones que hacen serie y producen la falta en ser, pasa a la sustitución metafórica en la disposición de los elementos en la cadena, colmando la falta, dando un poco de ser al sujeto en la emergencia de la significación.

 

METAFORA PATERNA 3
METAFORA PATERNA

METAFORA PATERNA 2
METAFORA PATERNA

Para Eidelsztein “solo retroactivamente  a la operatoria de la metáfora paterna el Deseo de la Madre será cabalmente deseo, o sea, solo devendrá deseo luego de operar la sustitución metafórica, luego de que el significante del nombre-del-padre sustituya el significante Deseo de la Madre en su lugar, y de introducir así la función de la ley en el Otro, por la via de la interdicción (en el niño: no te acostarás con tu madre y en la madre; no reintegrarás tu producto), se articulan ley y deseo. Sin esta articulación la madre permanece en el lugar del Otro omnipotente y su deseo opera como capricho”

Seguiremos con el Esquema R en otras entregas. Saludos cordiales

 

Lic. Roberto Torres: Psicólogo Córdoba Tel. 152-016211