DE LA HIPNOSIS AL DISPOSITIVO PSICOANALITICO

Autor: Lic. Roberto Torres

 

HIPNOSIS 3

 

En esta reunión vamos a ver como Freud fue trabajando, desde los inicios, aspectos del desarrollo de los  tratamientos psicológicos, en este sentido la génesis de la experiencia freudiana implicó una serie de modificaciones de la técnica.

Ante la pregunta por la causalidad de los trastornos mentales y los medios de abordaje clínicos, encontró en la hipnosis una herramienta importante para dar respuesta al sufrimientos de sus pacientes, donde a través de un estado hipnoide el paciente podía regresar guiado por las directivas del terapeuta hacia el foco patógeno causante del conflicto actual. Encontró una vía regia para la solución de las anomalías. Como explorador del inconsciente parecía haber hallado la técnica ideal que, a la manera de una brújula infalible, indicaba el horizonte donde se encontraba el lugar mítico del arca perdida. 

En estos inicios experimentó que se podía rastrear la génesis del síntoma, llevarla hasta los orígenes de conflicto original y al lograr reproducirlo en sesión, permitía generar un efecto catártico, liberador de una tensión acumulada en el núcleo del conflicto. Esto significaba un progreso considerable ante las técnicas curativas de aquellas épocas, muy precarias y poco efectivas.

Esta metodología se mostró rápidamente insuficiente en poder convertirse en una técnica seria y eficaz para el tratamiento de las enfermedades mentales. Encontró una serie de dificultades propias de la técnica de la hipnosis, como que no todos los pacientes podían ser hipnotizados, que los terapeutas solían tener dificultades en manejar dicha técnica (este era su caso), pero que fundamentalmente por más que el paciente se mostrara dócil a la hipnosis, y que el terapeuta fuera virtuoso en su manejo, había inconvenientes propios de la estructura del método, encontró que las resistencias no eran vencidas tan fácilmente. Que se encuentre en un estado no conciente no implica que pueda recorrer sin obstáculos los espacios laberínticos del inconsciente. Por más que fueran vencidas algunas resistencias y emerjan algunos recuerdos traumáticos, cuando despertaba no recordaba nada de lo que había sucedido, lo cual tornaba inútil es esfuerzo terapéutico. Que el analista pudiera conocer cosas del paciente, no le servía para la modificación real del montaje sintomático, ya que solo el analista seguía paso a paso el proceso terapéutico mientras que el paciente se encontraba en proceso hipnoide donde su decir estaba desconectado de la conciencia de lo que sucedía, hablaba, recordaba, sin saber realmente lo que decía. Esto es lo que vamos a ver en otros encuentros, desde la vertiente lacaniana, cual es el estatuto del saber en el análisis, de que le sirve el saber sobre el sujeto al analista, suponiendo por ejemplo que algún familiar le relaten sucesos e ideas de lo que le sucedió a su paciente, el analista debe no caer en la trampa de un saber sin articulación con el discurso del analizante.

Si bien podía suceder que se generen efectos terapéuticos de eliminación de síntomas, estos efectos duraban poco y lo sintomático retornaba, es decir no se había producido una desaparición definitiva del síntoma sino un desplazamiento momentáneo. A todo esto podernos agregar cual es la idea de sujeto que esta en juego en la hipnosis, se ponía en juego un sujeto pasivo, sin compromiso personal en lo que le pasaba, sin conciencia, a merced de un tratamiento basado en el uso del poder del terapeuta sobre el paciente, y un posterior efecto sugestivo. Ante este panorama Freud fue modificando la técnica siguiendo el mismo vector de la génesis histórica de lo patógeno, pero encontrando en la palabra el punto anudador de todo el trabajo terapéutico, se decanto la necesidad de un sujeto responsable que concientemente realizara un trabajo sobre lo que le pasaba, un trabajo de producción significante.

Es en este contexto donde aparece la regla fundamental de la asociación libre, esta regla de imposible cumplimiento pero que vectoriza estructuralmente la dialéctica analítica. Todos los demás elementos en la cura son auxiliares de este punto central, dispositivo que focaliza la atención en la producción discursiva del paciente. Por eso el concepto paciente debe ser repensado y sustituido por algún otro que represente la verdadera actividad de producción del material que genera la motorización del tratamiento, que es lo que Lacan plantea cuando habla de analizante y no de paciente.

Logrando superar el trabajo hipnótico Freud va consolidando una estructura asistencial, donde ahora es el recordar del paciente el que ocupa el lugar central, a través de la palabra. Ya no es una descarga homeopática, catártica, lo que debe ocurrir, sino un proceso de trabajo sobre el universo representacional de analizante para que vaya pudiendo poner en palabra todo lo que estaba fuera de su alcance por efecto de la represión. Otro elemento de cambió es que ya no se trabaja en forma focalizada a partir del recorrido regresivo del síntoma, no se realiza una operación puntual sobre el síntoma, sino que se abre a toda la superficie discursiva (determinado por la inclusión de la asociación libre) todo lo que diga tiene importancia, debe decirlo todo, sin censura ni selección de lo que piensa, siente o imagina. Esto lo llevo a que en esta superficie del discurso si bien todo tiene importancia empieza a comprender que en los residuos del decir, en los tropiezos, lapsus etc se encuentra los indicios del entramado de los dos sistemas, el punto de capitón que enlaza lo inconsciente con lo conciente. Esto va marcando el formato de trabajo cobrando importancia las representaciones, la distribución de cargas (investidura, contrainvestiduras), el orden fantasmático y lo pulsional.

Freud habla de una división del trabajo que ha trasladado desde 1) una primera relación entre un paciente pasivo, inconsciente, dependiente y un terapeuta que ejerce el poder de la dominación a 2) una escena donde las intervenciones del analista apuntan al discurso a través de la interpretación de las resistencias, este acto del terapeuta es acompañado por la labor analizante que va revelando las imágenes y recuerdos olvidados, por efecto de la represión, tornándose inconsciente hasta ese momento.

El trabajo sobre las representación vehiculizadas a través de la palabra, devela el problema de lo que el paciente no recuerda, lo no sabido de si, lo que se encuentra oculto en la trastienda de lo que aparece, lo que luego Lacan va a decir que el sujeto dice mas de lo que cree decir, porque hay un saber Otro que lo determina. El tema central desde este punto de vista es como vamos trabajando sesión por sesión la producción del analizante, como vincularla con la historia y con la estructura sincrónica del paciente. Ahora de este saber insabido, Freud dice que el sujeto lo ha olvidado por efecto de la represión y aparece en la superficie de su decir como lagunas en el recuerdo. Es lo que trabaja como los efectos del olvido y la importancia de la labor analítica de generar’ la recuperación de lo olvidado, es decir hacer conciente lo inconsciente, gracias al trabajo sobre las resistencia que sostienen el cerco de lo reprimido. Pensar la génesis del olvido lo conduce no solo en pensar que su exclusión de da como efecto del mecanismo de defensa actuante sobre las representaciones que disparan la angustia y colocan al aparato psíquico en crisis, sino que el recuerdo olvidado queda ligado al racimo de lo reprimido y al núcleo patógeno, del que recibió primeramente la investidura que genero la represión.

El razonamiento respecto a lo olvidado continua al referirse que esto que el paciente no puede verbalizar en sesión, lo actúa sin poder ponerlo en palabras. Entonces se produce un fenómeno clínico que es que repite a nivel del actuar en lugar del recordar. El acto sustituye a la palabra. El estatuto de la repetición se da por la insistencia del pasado del paciente en el aquí y ahora de su sesión como de las otras actividades de su vida. Lo vive de nuevo entremezclado que los sucesos de los hechos cotidianos.

 

 

1: EL UNIVERSO REPRESENTACIONAL SE ENCUENTRA ESCINDIDO POR

REPRESIÓN

 

2: EN LA SUPERFICIE DEL DISCURSO SE PRODUCEN LAGUNAS EN EL RECUERDO

 

3: ESTAS LAGUNAS EN EL RECUERDO SON EFECTO DE LA REPRESIÓN

 

4: EL OLVIO SE ENCUENTRA SOBREDETERMINADO POR EL CONFLICTO INCONSCIENTE

 

5: EL OLVIDO ES UNA AUSENCIA QUE HACE PRESENCIA

 

6: EL TRABAJO ANALÍTICO FREUDIANO SIGNIFICA HACER CONSCIENTE LO INCONSCIENTE, LLENAR LAS LAGUNAS EN EL DISCURSO

 

7: POR EFECTO DEL OLVIDO Y LA REPRESIÓN EL ANALIZANTE TIENDE A ACTUAR EN VEZ DE RECORDAR

 

8: EL ESPACIO ANALÍTICO IMPLICA UNA SUJECIÓN DEL ACTUAR Y UNA PROMOCIÓN DEL RECORDAR.

 

9: EL DISPOSITIVO CLINICO SOSTIENE SOLAMENTE LA EMERGENCIA DE LA PALABRA.

 

 

El sujeto en análisis tiene dificultades para poder elaborar lo que le pasa, no encuentra los nexos entre el síntoma que padece y lo que lo causa. Esta dificultad que tienen los pacientes de interpretar su padecer, revela, no solo, los efectos del olvido en su discurso sino también que lo que el sujeto revive en análisis no va acompañado de las representaciones del conflicto original. El sujeto se encuentra repitiendo su pasado sin recordar, no se da cuenta que se maneja, transferencialmente, con el analista de la misma forma que reaccionaba con su padre, por ejemplo. Vemos así como el sujeto actúa, repite en lugar de recordar. Por lo tanto no puede establecer la conexión entre lo que hace, sin saber por que lo hace, con el recuerdo de lo sucedido pretéritamente, es decir, de lo que lo determina.

Freud en su habitual sagacidad marca que esta situación conflictiva que el sujeto vive y actúa en lugar de recordar, no es algo que debernos sofocar, ya que representa indicios claros de lo que al sujeto le pasa, de lo que lo determina inconscientemente. Lo que plantea, es que, paradójicamente, esta compulsión a la repetición en lugar del recordar es una forma de recordar, es el modo que tiene el analizante de escenificar la actualización del conflicto pasado. Entonces tenemos que el acto implica, en forma paradójica, un ocultamiento del conflicto antiguo y a la vez una presentificación del mismo. El paciente, dice Freud, tiene dificultades de poder gozar y obrar, con respecto al goce, porque su libido no puede investir, en forma adecuada, los objetos reales, sino los fantaseados. Con respecto al obrar, trabajar etc., tiene muchas dificultades porque gasta gran parte de la energía disponible en tener a raya la libido reprimido, a través de las contracatexias.