EL ORDEN DEL UNO Y SUS IMPLICANCIAS

AUTOR: Lic. Roberto Torres

En este artículo trabajo una primera aproximación al tema del Uno, poniendo la atención en cierta licencia literaria y poética para convertir el texto en un laboratorio de experimentación, donde busco abrir líneas de escritura como travesía transgresora de los significados habituales, del orden impuesto. Este texto, junto con otros por venir, se encuadran en la serie DEVENIRES MULTIPLES. Espero que lo puedan leer y si desean pueden realizar sus Comentarios. Saludos cordiales. Lic. Roberto Torres

AMO

EL ORDEN DEL UNO

En el reino del Uno todo se agrupa bajo sus designios,  en el momento del corte sincrónico vemos cómo sale del espacio uniforme de las equivalencias, del alineamiento, de ser uno más entre otros, para, en su separación, en su salto cualitativo, cambiar de consistencia ontológica y generar conjuntos hegemónicos bajo le égida de su semblante, el Uno ocupa un lugar fundamental en la arquitectura de lo subjetivo y lo social, es decir, en la soledad del ser parlante y en el colectivo de los lazos.

Estamos en el núcleo central de lo humano, matriz  del Uno que limita el campo de lo posible, expone su ser a los avatares del destino, asume la responsabilidad del acto, carga con el peso de la representación, ocupa, con su cuerpo, un  lugar-Otro pre-asignado de conducción. También se puede apropiar en forma perversa, de facto, de las funciones que para su habilitación es necesario el proceso democrático en un devenir consensuado. Hay una necesidad lógica de su presencia, porque los sujetos en su dependencia del poder encuentran un “estar-en-el-mundo” asignado por la alteridad de turno, autorregulando su acto en la reflexividad especular de la lógica dialéctica. El sujeto, manteniendo el orden existente de la representatividad, sostiene el andamiaje instituido al descansar en la delegación, generando en sí mismo, como síntoma,  un goce en la pasividad, no decide, deciden por él, sin posición ética evita el compromiso de hacer de su acto un espacio de autonomía. Fuera del paraguas protector del Amo reina el desconcierto, se desorienta, porque en la impotencia de su acto y en el aplanamiento del conjunto disperso, no puede ver el horizonte sin la presencia del faro empotrado en las alturas, bien visible, para que nos ilumine claramente la realidad, que indique por donde hay que dirigir nuestros pensamientos, como sentir, faro que señala el verdadero camino, el que está poblado de carteles indicadores, que marca la dirección por donde realizar la travesía.

El Uno brinda sentido y encuentros significados promoviendo la unidad del grupo y de las representaciones en el espacio subjetivo, eso guía, orienta, sirve de apoyo para poner en marcha cualquier dialéctica. Pero ¿todo es tan rígido? Sí y no. 1) Por un lado es una construcción monolítica desde el el punto de vista estructural, no puede ser de otro modo, son los puntos referenciales que enmarcan los flujos existenciales, son los operadores de estructura que evitan el derrumbe de lo edificado, el caos, esta alteridad del Uno es lo que marca la particularidad esencial de lo humano. 2) Pero por otro lado, si bien este orden es estructural también puede ser flexible dentro del marco predeterminado de la estructura, se puede evitar, a partir de la activación de los elementos del conjunto, del afianciamiento de sus lazos, abriendo nuevos Unos rompiendo la hegemonía imperante, abriendo espacios democratizantes, que el Uno no se convierta en dictadura, en poder unilateral del amo de turno interpelando los actos subalternos, Amo de mil cabezas, que va desde el obsceno dictador hasta el difuso hábito que ritualizamos.

Por sobre nuestras cabezas sobrevuelan unos Unos poderosos marcados por la Epoca, el Estado, las instituciones, el mercado, la publicidad, que se articulan determinando nuestras vidas, son poderosas estructuraciones de la realidad que marcan los pasos a seguir, es la lógica del sistema capitalista, este monstruo que nos toca en suerte se alimenta de las crisis, las necesita porque presenta un formato de un poder basado en la ambición de la plusvalía, que genera un plus de goce, avaricia que se convierte en  impulsión de acumulación. Es la maquinaria capitalista en su fase financiera se ha despegado de la materialidad de la empresa, de los flujos monetarios, es un modo virtual que impone sus propios unos y el gran cifrado que determina la dinámica de la sociedad, voracidad que transmuta lo real del dinero material a la materialidad de la acumulación virtual, voluntad narcisista de goce, que va tomando velocidad por los carriles abiertos por la ecuación de ganancia, siempre es posible un poco más, no importa cómo, solo si investimos la ecuación, si somos fiel al proceso que marca su orden dictatorial. Se puede un poco más sin detenerse en los estragos que produce porque siempre está el recurso táctico de distorsionar la interpretación de las causas, de manipular la realidad, en los despachos de los directivos, en los asesores de los mercados, en los sillones de los gobernantes, en los técnicos de marketing, todos estos personajes se encuentran estratégicamente en los distintos puestos de poder, encarnando al Uno, están para licuar las verdaderas razones del padecer, de la injusticia social, negociando arreglos, comprados voluntades, corrompiendo subjetividades, todos envilecidos en las altas esferas contaminando hacia abajo todo el sistema.

¿Hay? La Nada

Hay el Uno

Hay el Uno y el Espacio

Hay el Uno, el Espacio y la Inscripción

Hay el Uno, el Espacio, la Inscripción y los otros

Hay el Uno, el Espacio, la Inscripción, los otros y el Anudamiento

Hay el Uno, el Espacio, la Inscripción, los otros, el Anudamiento y el poder

Hay el Uno, el Espacio, la Inscripción, los otros, el Anudamiento, el poder y la corrupción

Hay el Uno, el Espacio, la Inscripción, los otros, el Anudamiento, el poder, la corrupción pero también, hay Devenires Múltiples empoderados, nuevos flujos insumisos………