FREUD, EL DESCUBRIMIENTO DEL PSICOANALISIS EN 3 TIEMPOS 

 

Ante la pregunta fundamental sobre el origen del psicoanálisis y los elementos que intervinieron para que se produzca el salto cualitativo en la historia del pensamiento que significó el descubrimiento freudiano, surgen diversos factores intervinientes, de los cuales me interesa puntuar especialmente el referido a la conceptualización de la sexualidad, como un componente basal en la arquitectura sintomática de las estructuras clínicas. La emergencia de dicho factor (la sexualidad como causa), lacerante para la sensibilidad académica necesitó todo un trabajo de preparación en los reinos distantes de la conciencia de Freud, que lejos estaba de darse cuenta del Acto que se gestaba en él. “Eso” giraba loco, buscaba un cifrado, un saber, que lo hiciera pisar firme en tierras inexploradas. La comunidad científica acuso el impacto: “Eso” no podía ser digerido de ninguna forma. En este contexto surgió el Psicoanálisis, haciendo escuchar su voz entrecortada y titubeante pero segura de un destino mejor. Los censores intentaron contener la intrusión maléfica, que fue madurando en una latencia prolongada, a fuego lento, gestando, pariendo la Bestia que llevará la peste por todos lados.

 

Esta travesía freudiana como proceso dialéctico se realizó en 3 tiempos, con escansiones que van marcando diversos momentos de producción:

 

1)PRIMER TIEMPO: donde participó en tres escenas que lo marcarían para siempre:

 

A) Primera escena: Freud y su maestro Breuer iban caminando juntos cuando se acerca el esposo de una paciente de él que le trae noticias de su mujer, luego y a solas nuevamente con Freud Breuer le hizo el siguiente comentario: “siempre se trata de secretos de alcoba” y ante la insistencia de Freud para que se explicara mejor, repite lo mismo pero cambiando la palabra alcoba por “lecho conyugal”.

 

B) Segunda escena: Freud presencia un dialogo de su maestro Charcot con un colega que le cuenta de una paciente neurótica que esta atendiendo, y ante su sorpresa Charcot le responde: “en estos casos esta siempre la cosa genital, siempre, siempre, siempre”. Aquí Freud no interroga a su maestro pero piensa “si él lo sabe, ¿por qué no lo dice?, es decir por que no hace de eso un conocimiento sistematizado.

 

C) Tercera escena: es la última nominación de la Cosa en la boca del Otro, en este caso su interlocutor es Chrobak que frente a una enferma casada y virgen pues su marido es impotente, comenta cual es el tratamiento que corresponde pero que no puede recetar: “Penis normalis/ dosim/ Repetatur”. Freud queda perplejo ante el enigma de las situaciones vividas, las cuales tenían un punto en común, lo sexual, pero su perplejidad fue mayor ante el sinsentido de la actitud de estos maestros irresolutos y hasta cínicos por la forma en que se conducían para interpretar a sus enfermos, desdoblándose entre lo serio y lo vulgar.

 

2) SEGUNDO TIEMPO: Es el momento de olvido de las representaciones que lo habían movilizado, volviendo a sus preocupaciones cotidianas, habituales, pero aquellos sucesos no cayeron en saco roto sino que los significantes excluidos siguieron girando en la trastienda de su espíritu (en las diversas encadenamientos significantes), en una latencia creadora de donde va a emerger un Acto logrado.

 

3) TERCER TIEMPO: El proceso dialéctico culmina en un tiempo final de construcción de un campo teórico, Acto primordial de fundación del psicoanálisis que hace ruptura con la ciencia de su tiempo. En su soledad y en su deseo sostenido nos muestra una Ética: la de no ceder nunca en este continente inexplorado.

 

Freud no solo cargaba con lo instituido de un destino prefijado como médico, sino que habitaba en él, a la manera de un alien postmoderno, un deseo decidido, cuya inscripción hizo saltar por los aires los significantes amos que marcaban los referentes teóricos de la época, produciendo un corte con la transmisión académica instituida, la transferencia se reubicó en el nuevo saber, soltó la posta de la reproducción, incubó un acto desamarrado, sin prehistoria, metáfora inaugural. Freud anudó de otra forma lo que quedo en suspenso y sin articulación, lo que se le transmitió a la pasada y a media voz por sus maestros, como una verdad degradada indigna de una presentación académica y más aún de una investigación científica, posición cínica que la cuestionó y elevó su verdad incipiente a la dignidad de un corpus epistémico. Pasó de los decires vagos, a la creación de una axiomática, como saber sostenido, que atrapó por el pescuezo al escurridizo objeto.

La bestia estaba suelta y su amenaza generó la reacción hostil de la comunidad académica que intentaba expulsarla al destierro, al exilio de la no existencia, Freud en un primer momento reaccionó en el mismo registro, con un olvido defensivo, pero que no duraría mucho tiempo, regresó para conquistar un nuevo territorio , para diagramar con la punta del significante la silueta de lo innombrable.

Saludos cordiales, Lic. Roberto Torres