SERIE: PENSAMIENTOS DISRUPTIVOS

     ESTAR – HABITAR EL MUNDO – POTENCIAR LA VIDA

                           PRIMER ARTICULO PRESENTADO

PROCESO DEL VIVIR: DESEO Y MICROPOLÍTICA

Lic. Roberto Torres (Psicoanalista)

Esta es una introducción para pensar la problemática de lo humano, su constitución, su estatuto y los elementos actuantes en el proceso del vivir, es una primera aproximación de varias que iré sumando, desde distintas perspectivas, para pensar lo humano y su devenir político-micropolítico

ESTAMOS ESCINDIDOS EN NUESTRO PROPIO VIVIR

El vivir no es un proceso fluido, no se encuentra en contacto directo con los engranajes que lo determinan, por el contrario es problemático e inestable, la realidad nos muestra a fuerza de contratiempos, malestares, sufrimientos etc que ese vivir que es tan próximo, familiar, también se muestra tan lejano, extraño, se complejiza, nos perturba, nos cuesta controlar su emergencia para estabilizarlo.

Nos encontramos, como sujetos, divididos entre lo que podemos y no podemos manejar de nuestro propio vivir (sentimientos, pensamientos, afectos, el cuerpo). Esta escisión es un hecho estructural de todo sujeto humano, donde 1) por un lado tenemos el funcionamiento consciente, visible, que percibimos en su flujo de pensamientos, sensaciones, afectos y 2) por otro lado un proceso inconsciente, no visible, imperceptible, mucho más vasto, complejo, fuera de nuestra percepción y voluntad. Escisión fuente de lo conflictivo del vivir, que escapa a nuestra percepción.

 

EL DESEO MOTORIZA EL VIVIR  EN FORMA SINTOMÁTICA (CONTRADICTORIA)

Algo nos mueve a la acción, una fuerza empuja para que realicemos el esfuerzo del acto cotidiano, ese algo no depende solamente de la consciencia o de las representaciones conscientes, o de la voluntad, que son los componentes finales de un proceso que no tiene su origen en ellos mismos, sino en una Otredad inconsciente, espacio de conexiones que fluyen de otra forma, con enlaces diferenciales, del orden del disyunción inclusiva, donde los elementos contrarios pueden interactuar formando otras configuraciones. 

La producción deseante  motoriza el acto, pero no se presenta en forma lineal, continua en sus encadenamientos, sino en forma multilineal y discontinua, que al aparecer en la superficie de los procesos toma una forma determinada, como fenómeno de compromiso de los elementos en juego conscientes-inconscientes, apareciendo en formas digeribles para el sujeto, amortiguando cualquier impacto en las fronteras de la transición, para no causar un traumatismo en el psiquismo, por lo tanto enmascara su origen, borra sus huellas, oculta su recorrido. 

Desde este punto de vista, el acto se vuelve sintomático, no desde la mirada clínica sino desde la articulación del trenzado entre elementos de instancias diferenciales y lógicas divergentes. 

 

PRODUCCIÓN DESEANTE: ARTICULACIÓN DEL INCONSCIENTE  Y LOS PROCESOS SOCIALES

Venía analizando cómo la producción deseante inconsciente motoriza el acto de vivir, condiciona y se articula con los procesos conscientes-preconscientes desde la mirada freudiana, por lo que están en juego las tres instancias tópicas en la configuración psíquica: inconsciente-preconsciente-consciente. 

Pero este es un recorte gráfico insuficiente para representar los procesos subjetivos, es un diagrama parcial, de espíritu pedagógico para señalar las diferentes articulaciones de la dialéctica de lo humano, pero a esto hay que agregarles en este armado descriptivo los procesos socio-históricos-políticos-culturales, que tiene su incidencia en los sujetos, si bien no es una determinación absoluta, es uno de los componentes esenciales el el conjunto de la configuración final del acto humano. El Otro social no determina a los sujetos solamente con sus estímulos externos, sus mandatos, normativas, interpelaciones, direccionamientos, sobre el campo consciente, sino que se infiltra por los tejidos del inconsciente, acercando sus marcas-formas para la inscripción en la subjetividad, es la forma en que se produce el encadenamiento generacional a través del lenguaje, para la continuidad de la especie humana. A su vez se produce un registro-inscripción inconsciente en el sujeto, que en el devenir histórico se va configurando una subjetividad determinada por los procesos en marcha, generando también cambios y transformaciones en lo social. 

 

MICROPOLÍTICA: EL VIVIR COMO PROCESO POLÍTICO

Con el concepto de micropolítica se trata de desplazar el centro de interés desde la macropolítica centrada en el Estado, la institucionalidad, los partidos político, la democracia representativa y el orden jerárquico-piramidal-vertical del poder, hacia una política crítica, que lo deconstruya y promueva los procesos en una distribución diferente del poder, en un orden horizontal no jerárquico, donde se reordenen los procesos representativo y democráticos, por fuera de los partidos políticos y el Estado como los centros de concentración del poder político-administrativo-judicial. 

Desde este punto de vista lo micropolítico está ligado al vivir, donde toma en cuenta las singularidades de los sujetos y los colectivos, el vivir como proceso emancipatorio, donde se promueva la potenciación de la producciones deseantes.