EL SUJETO EN SU SINGULARIDAD DESEANTE

Tomo como disparador un vídeo de una conferencia de Jorge Aleman en la Facultad Libre de Rosario sobre “Subjetividad y Política”, para pensar los elementos que el psicoanálisis puede aportar en la construcción de una nueva política, que ayude a subvertir viejas concepciones y prácticas instituidas. No voy a hacer un análisis del vídeo sino que tomare algunos puntos para desarrollar mi idea de micropolítica, tomando como punto de apoyo, el concepto de Sujeto que abre el campo del análisis político, incluyendo la singularidad, tanto individual como colectiva, que replantea una macropolítica diferente y da consistencia a una micropolítica subjetiva. El artículo finaliza con una serie e Enunciados referidos al Sujeto y la importancia que tiene para pensar la nueva política y la idea de abordar al sujeto como un sujeto político y la vida misma como un campo de batalla micropolítico. 

 

 

LA POLITICA TRADICIONAL PONE EN JUEGO EL UNIVERSAL PARA TODOS

 

En este artículo tomo la macropolítica como un monumental sistema de aplanamiento de las subjetividades, ligado al Estado como una máquina burocrática y militar en consonancia con el sistema capitalista, inmenso dispositivo global que sostiene y diagrama permanentemente la realidad que vivimos. El psicoanálisis puede servir una herramienta, entre otras,  para poner en cuestión la política actual, tradicional, patriarcal, a partir de ciertos conceptos (sujeto, significante, deseo, modos de goce etc) que aportan nuevas concepciones el sujeto, los lazos sociales, la articulación entre lo singular y lo colectivo y  una nueva topología de lo político. Nos permite repensar los formatos actuales de una política agotada, esclerosadas reduciéndose a la reproducción servil de la estructura vigente marcada por el mercado y el sistema capitalista, con sus desigualdades, exclusiones, modos perversos de poder, control de las subjetividades, promoviendo un dogmatismo, que los sujetos adhieren dogmáticamente.

Vivimos tiempos de derrota política. Una de las críticas que se les puede hacer a los grandes proyectos revolucionarios marxistas está en su propio cuerpo doctrinal y su práctica efectiva, que significaron una esperanza emancipatoria pero también una gran defraudación por los resultados obtenidos. Prevalecía una lógica mecánica de progresión evolutiva,  donde los procesos sociales se debían producir necesariamente: la caída del capitalismo, el triunfo del proletariado, la transición hacia una sociedad sin clases y la abolición del estado, movimiento dialéctico donde la sociedad se debía reencontrar consigo misma, logrando su propia identidad y completud, en su para-si conquistado. Se tomó el proceso emancipatorio como necesario, finalista, totalizador, hegemónico, jerárquico (el partido y dentro del partido sus líderes), donde todo entra dentro del proyecto revolucionario, sin restos, una sociedad autorreflexiva, transparente a sí misma, sin clases, por lo tanto sin conflictos de poder, pacificada en la conquista de sí misma, con la emergencia del hombre nuevo. Todo esto se derrumbó, pero se abren nuevas alternativas políticas revolucionarias. En ese proyecto político no quedaba mucho lugar para el sujeto singularidad deseante, planteaba una mirada general, masiva, a partir de la determinación histórica. Esta concepción es peligrosa por sus rasgos totalitarios, absolutos, donde para que se cumplan las etapas del proceso, se debe eliminar todo resistencia que se oponga al destino prefijado, tomados como elementos contrarrevolucionarios, reforzando las posiciones totalitarias del poder, situación que puede generar manifestaciones sintomáticas de terror, persecución, paranoia con sus distorsiones propiamente contrarrevolucionarias.

 

LA LÓGICO DEL NO TODO DONDE TOMA CONSISTENCIA LO SINGULAR

En los últimos tiempos, donde el mayo francés para algunos marcó un punto de giro político y de quiebre con los viejas conducciones, líderes, partidos políticos etc, nuevas luchas sociales están tomando otra orientación, por fuera de los partidos políticos, dando lugar a las experiencias singulares de los colectivos donde los sujetos individuales puedan expresarse, comienzan a tener voz, hacerse escuchar, participar activamente de las movilizaciones, de la toma de decisiones, se abren debates, producciones diversas, miradas múltiples, un ejemplo de esto son las convocatorias en las plazas (15M en España), las asambleas populares (el 2001 en Argentina), entre otras. Es la democratización de los procesos, con movilizaciones espontaneas, participación directa, autoconvocados por fuera de los carriles instituidos, con gran protagonismo de las redes sociales, sin banderas que identifiquen a los partidos tradicionales etc. Esto marca que otra lógica se está abriendo camino, la lógica del no todo, de lo abierto, lo novedoso, que no se deja atrapar en las rígidas propuestas del partido, la necesidad histórica, etc, más del lado de lo singular (sujeto, colectivo) y contingente, que es un poco lo que marca Jorge Alemán cuando plantea que la dialéctica no esta centrada en la oposición particular-universal ligado a lo necesario, sino en lo singular y lo común, ligado a lo contingente. De ahí su propuesta de soledad-común, en lo que otros marcan como interioridad común y otras denominaciones. Se pone en cuestión la concepción que toma la sociedad como una totalidad que va a evolucionar, en un proceso dialéctico para llegar a su para-sí, reconciliador, sin restos, sociedad ideal, transparente, armónica, sin luchas intestinas, por el triunfo de la clase obrera, sin conflictos internos por la eliminación de la lucha de clases, abstracciones, que puede generar procesos depuratorios, de eliminación de los elementos que contaminan, como puntos de opacidad inquietantes. Lo importante de todo esto, es encontrar estos puntos sintomáticos, para reorientar el discurso con otras consignas, respetando la importancia de los aportes del marxismo, inmensa obra conceptual en la que se han comprometido un sinnúmero de sujeto con el ideal emancipatorio, compromiso que debemos conservar con la misma intensidad pero replanteando los puntos de referencia para pensar que hay otra forma de hacer y pensar la política revolucionaria.

Los aportes del psicoanálisis a los proyectos socio-politicos, están ligados al deseo como motor de los sujetos, la importancia de un inconsciente que abre la complejidad de lo humano, el concepto de imposible que desinfla las idealidades totalizante, la división subjetiva como la brecha insalvable que obstaculiza cualquier autoreflexividad que conquiste su propia completud etc. El psicoanálisis ha demostrado como el ser humano falla en su intento de realización total de su aspiraciones, ya Freud señalo que el europeo creía haber alcanzado el cenit de la condición humana con los desarrollo técnicos, científicos, teóricos, económicos, lo que lo colocaba en el cenit de los valores morales, pero las guerras le representaron un baño de realidad al demostrar que han ser más crueles y perverso que cualquier civilización anterior.

 

LO COMUN UN NUEVO COLECTIVO NO TOTALIZANTE

 

Jorge Aleman intenta pensar lo colectivo de otra manera, un  común que permita articular singularidades desde la lógica del no-todo, que subvierta los programas totalizantes. Desde este punto piensa lo común no desde las identificaciones, de los rasgos positivos que se comparte, sino desde un común diferente, a partir de lo que no-hay, son los puntos de imposible en que todo ser parlante tropieza, son los imposibles propios de la estructura del sujeto marcado por el lenguaje. Estamos en el orden de lo no asimilable,  como sujetos condicionados por los no-hay, agujeros, puntos de imposibilidad,  que se abre por ser sujetos parlantes, sexuados y mortales. Por lo tanto podemos generalizar no los rasgos negativos, por el no-hay constitutivo que aparece como un agujero en la estructura, este es el común que compartimos a partir de un colectivo de singularidades.

Esta consideración del no-hay como punto de imposible que impide cerrar las identificaciones como totalidades, como completud sin falta, es una gran discusión que plantea a futuro,  porque se abre un horizonte diferente a partir de un común que desborda la identificación, a partir de lo posible puesto en juego por el sistema, por ejemplo la política desde el punto de vista del estado y lo parlamentario, como la única forma de participación, en cambio lo común desde los agujeros de lo imposible que sobrepasan los límites de lo instituido, subvierte esta hegemonía del marco político impuesto, abriendo nuevos flujos micropolíticos por fuera de estas matrices. Este planteamiento es importante porque permite pensar otra forma de hacer política, promoviendo nuevas modos de encuentro.

ENUNCIADOS SOBRE EL SUJETO COMO APORTE DEL PSICOANALISIS A LA POLÍTCA

 

  • El psicoanálisis desde su armazón teórico (sujeto, deseo, goce, etc), puede contribuir en la elaborar una nueva forma de pensar la política
  • Un aporte fundamental es la concepción del sujeto como singularidad hablante
  • Un sujeto barrado ($) que pone en cuestión las concepciones del sujeto como individuo completo, idealizado, unitario
  • Estamos ante un sujeto escindido, fracturado en su propia constitución fundante
  • Un sujeto como descentrado del reino de la conciencia, que abre otra escena, la del inconsciente
  • Para ser sujeto hablante está marcado por la ley que lo escinde, que excluye una parte de sí, para ganar debe perder un goce incestuoso, para ser debe padecer una fractura interna
  • Esta traumatismo fundante, ligado a la castración, hace que el sujeto se separe de la parte más valiosa de sí, el goce simbiótico con el Otro materno, fractura irreductible, que abre la brecha de un real inasimilable.
  • Esta escisión interna lo divide e impide alcanzar una identidad, en el movimiento autorreflexivo del en si al para sí, queda un resto que obstaculiza una identidad plena de sí
  • Este estatuto subjetivo de fractura ontológica marca un imposible dominio de si, que devela las posturas idealizantes que plantean una emancipación completa luego de resolver ciertos obstáculos para la igualdad social, la revolución
  • Esto no impide la búsqueda emancipatoria, ni la revolución por la conquista de una igualdad social, pero respetando la radical diferencia subjetiva y su imposible completud
  • Dos observaciones: 1) recuperamos la importancia del sujeto en su singularidad deseante, que algunas concepciones revolucionarias totalitarias no tomaban en cuenta
  • 2) Diferenciar las concepciones que toman al sujeto como una unidad identitaria idealizante del aporte del psicoanálisis como sujeto escindido, dividido, de sí mismo
  • De esta forma un aporte fundamental del psicoanálisis a la política es la consideración del sujeto en su dignidad deseante, singular, ligada al inconsciente productivo
  • Tomar en cuenta al sujeto en los procesos políticos, abre un espacio micropolítico de la singularidad como factor esencial, irreductible para la verdadera emancipación social
  • Se abre una nueva topología, espacio político, que articula los procesos colectivos con los procesos subjetivos, donde se pone en escena la igualdad social y la singularidad deseante
  • Sin la consideración de la dignidad del sujeto en su singularidad deseante no podremos escapar a las deformaciones políticas en sus versiones totalitarios, burocráticos, fascistas
  • Al abrir la micropolítica deseante se piensa la política desde lo singular y sus flujos moleculares, los agenciamientos creativos, los microacontecimientos, las inventivas productivas, los dispositivos alternativos a lo dado, las nuevas sensibilidades etc
  • En esta micropolítica se destaca la centralidad de la vida como existencia política que debe forzar la realidad establecida desde un querer vivir crítico y productivo
  • De este modo todo sujeto es sujeto político, tiene una vida política que debe pensarla desde una toma de posición ante los mecanismos de captura y despontenciación de las subjetividades que parten desde los centros de poder y nuestras sumisiones
  • Hay una imposibilidad estructural de que los sujetos logren un equilibrio, estabilidad sin conflictos, ni sociales ni subjetivos, al final de un proceso revolucionario, no hay plenitud final, ni conquista definitiva de los problemas humanos
  • Hay una imposibilidad estructural de lograr la unidad subjetiva, superar su división, escisión constitutiva, de un reencuentro sin restos con una identidad completa, trasparente, que logre el control total y definitivo de los conflictos que padecía
  • Los centros de poder nos transmiten que podemos encontrar la felicidad, en el consumo, en la gestión progresiva de nuestras vidas si tomamos como referencia los modelos del mercado, la empresa, el marketing,
  • No existe este desarrollo progresivo hacia una perfección subjetiva, del sujeto que puede administrar su vida, como gestión planificada de sí, ideal de completud personal
  • La liberación posible es apostar por un imposible, para el consenso social, potenciar la vida como sujeto deseante, que no cede ante sus propios límites, división, síntomas, abriendo multiplicidades, agenciacimientos, invenciones, por fuera del orden imperante impuesto
  • Nuestra irreductible división no impide potenciar la vida, encontrar nuevas formas de afectación, al contrario, el límite abre la posibilidad de actualizar en lo contingente, algunas producciones deseantes del universo virtual, de cierta infinitud agazapada
  • Romper la tendencia imaginaria de representar una completud imaginaria unitaria, monocorde de sí, libera nuevas fuerzas creativas, inventivas, insurgentes
  • Existe una tendencia a la completud de nuestro ser, consecuencia de la perdida original, de poder reintegrar una imaginaria totalidad, que de lograrlo hubiera sido mortal, el de completar a ese Otro materno, que implicaría nuestra propia desaparición